La economía mundial del deporte se consolida como uno de los grandes motores de crecimiento económico y social a escala global.
Actualmente, el deporte genera 2,3 billones de dólares al año y se prevé un crecimiento del 10% en los próximos cinco años, impulsado por profundas transformaciones estructurales que están redefiniendo su impacto económico, social y medioambiental.
Cuatro pilares que impulsan la expansión del sector
El crecimiento del deporte se apoya en cuatro grandes motores que concentran la mayor parte del potencial de expansión futura.
1. El turismo deportivo lidera el crecimiento
El turismo deportivo representa el 60% del crecimiento proyectado hasta 2030, consolidándose como el segmento de mayor expansión dentro de la industria turística global. En 2025, concentró el 10% del gasto mundial en viajes, con una tasa de crecimiento anual del 28% desde 2020, superior a la del conjunto del sector turístico.
Eventos internacionales como maratones, competiciones de resistencia y pruebas deportivas de gran formato están atrayendo a miles de participantes y espectadores de todo el mundo, agotando inscripciones en cuestión de minutos y reforzando el atractivo global del deporte como experiencia turística.
2. El deporte se consolida como clase de activo global
El deporte ha alcanzado un nuevo nivel de madurez como activo de inversión, con más de mil operaciones cerradas en 2021 y valoraciones récord en ligas y franquicias profesionales. Este crecimiento está impulsado por el potencial de apreciación de los activos, nuevos modelos de propiedad y una mayor convergencia con los sectores de medios, entretenimiento y tecnología.
La base inversora se ha ampliado hacia fondos institucionales, fondos soberanos, capital riesgo y deportistas profesionales, reforzando la dimensión financiera del ecosistema deportivo global.
3. El auge del deporte femenino
El deporte profesional femenino destaca como uno de los segmentos de mayor crecimiento. Los ingresos alcanzarán 2.350 millones de dólares en 2025, más del triple de los registrados en 2022, impulsados principalmente por el fútbol y el baloncesto.
La creciente audiencia global, el aumento del patrocinio y el apoyo de federaciones internacionales están acelerando la profesionalización del deporte femenino, consolidándolo como un pilar clave del crecimiento futuro del sector.
4. Mercados emergentes como nuevos motores de expansión
Los mercados emergentes refuerzan su papel como impulsores del crecimiento, con tasas de doble dígito en la venta de artículos deportivos en regiones como América Latina, África y Oriente Medio. Países como India y China están intensificando sus compromisos de inversión, mientras los fondos soberanos de Oriente Medio amplían su presencia en propiedades deportivas globales.
Riesgos que amenazan el potencial de crecimiento
Pese a sus sólidas perspectivas, el informe advierte de riesgos significativos que podrían limitar el desarrollo del sector.
- Inactividad física y presión sobre los sistemas sanitarios
La inactividad física, especialmente entre los jóvenes, representa una amenaza estructural. Cerca del 80% de los jóvenes no alcanza los niveles recomendados de actividad, lo que podría suponer un coste de 300.000 millones de dólares para los sistemas sanitarios entre 2020 y 2030.
- El impacto del cambio climático en el deporte
Los riesgos climáticos y medioambientales podrían reducir hasta en un 14% los ingresos anuales del sector, generando pérdidas de 517.000 millones de dólares en 2030 y hasta 1,6 billones en 2050. Fenómenos como el estrés térmico, los eventos climáticos extremos y la contaminación ya están afectando a calendarios de competiciones, audiencias y operaciones.
Además, más del 90% de los derechos de retransmisión y el 76% de los ingresos por patrocinio dependen de actividades al aire libre, aumentando la exposición del sector a estos riesgos.
Transformar los retos en oportunidades
Frente a estos desafíos, el informe propone vías multisectoriales para reforzar la resiliencia del deporte, integrando la sostenibilidad en los modelos de negocio, situando la actividad física en el centro del diseño urbano y movilizando inversión con propósito mediante alianzas público-privadas y patrocinios orientados al impacto social y ambiental.
El deporte afronta una oportunidad estratégica para consolidarse como motor de crecimiento económico y cohesión social. Anticiparse a los retos de salud y sostenibilidad será clave para asegurar un crecimiento sostenible y duradero en las próximas décadas.
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